Las exportaciones en franco declive.

Los datos del comercio exterior de Brasil publicados la semana pasada confirman el cambio de tendencia de sus exportaciones iniciado a comienzos de 2019, luego de dos años de crecimiento. Así, las ventas del país vecino al exterior mostraron un retroceso interanual del 6,5% en 2019. Pero, lo que lo hace detenernos en este dato es que en 2017 y 2018 estas se expandieron 17,5% y 10,1% interanual, respectivamente. En enero de este año, las exportaciones cayeron más del 20%.

De acuerdo a la información del Ministerio de Economía, Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil, los envíos hacia China —el principal destino de exportación— disminuyeron un 0,9% interanual el año pasado. Si bien no es una caída significativa en términos de porcentaje, la importancia del mercado chino para la economía brasileña hace inevitable el impacto, más aún considerando que en los dos años previos el ritmo de crecimiento se ubicó en torno al 35%. Una vez que China fijó el arancel del 25% que grava las importaciones desde Estados Unidos, desvió compras de soja a Brasil, pero incluso así, el impacto resultó insignificante dada la menor demanda global.

¿Es la actividad o es el comercio mundial?

De acuerdo a los datos del FMI, el mundo creció 3,39% en 2016, 3,8% en 2017, 3,6% en 2018 y 3,01% en 2019. De cara al interior de las regiones económicas, ninguna mostró, con excepción de Latinoamérica en 2016 (-0,61%), crecimiento negativo en esos años.

En cambio, la evolución del comercio global fue visiblemente afectado en 2019 por la guerra comercial iniciada en 2018 entre los principales polos económicos, Estados Unidos y China, donde la imposición de aranceles a múltiples posiciones arancelarias y el sinfín de encuentros

La desaceleración del comercio que se inicia a mediados de 2018 es consecuencia de la disminución de precios de materias primas en línea con una ralentización de la demanda de las principales economías del mundo y las tensiones proteccionistas en aumento. Tal como describe el Banco Interamericano de Desarrollo (BID-INTAL) en su Monitor de Comercio e Integración 2019, “en la coyunturaactual, la desaceleración del comercio internacional es a lavez causa y consecuencia del bajo crecimiento mundial”.

Desde inicios de 2019, tanto Japón como la Unión Europea vienen mostrando un magro desempeño en términos de expectativas de crecimiento, tal como se desprende de los datos de PMI manufacturero de Markit—ubican al índice líder ligeramente por encima de los 50 puntos, que indica que se espera una débil expansión—, al tiempo que Estados Unidos ha sufrido el impacto de la disputa comercial manifestado en los registros de actividad. Asimismo, China cerró el año 2019 con la menor expansión del PBI de los últimos 29 años, dejando al descubierto el enfriamiento que está atravesando una de las economías más importantes a nivel global.

Así, se puede advertir que este proceso, que emergió a finales de 2018 y que continúo en 2019, explicaría el retroceso en las exportaciones de la principal economía sudamericana, en un escenario en donde, a pesar de esto, la coyuntura interna ha sido favorable y las perspectivas de cara al futuro asoman positivas.

Ahora bien, al evaluar los restantes destinos de las exportaciones brasileñas, se observa que hacia Estados Unidos las ventas crecieron un 3,6%, pese al restablecimiento del arancel al acero y al aluminio fijado a fines del año pasado por Trump, como consecuencia de la devaluación del real brasileño —eventualmente, los efectos de esta nueva imposición deberían reflejarse este año—. Por su parte, los envíos hacia Alemania —tercer destino de exportación— cayeron un 9,1% respecto a 2018, explicado en parte por la menor actividad de la mayor economía de la Unión Europea. Por último, y no menos importante, porque nos afecta en forma directa, las ventas hacia Argentina se desplomaron un 34,3% interanual, azotadas por la parálisis de la economía local, siendo la industria automotriz la actividad más golpeada.

En este sentido, es importante destacar que el desplome de los envíos de Brasil hacia Argentina explicó la mayor parte del descenso del comercio regional. Y esto no resulta trivial en el actual escenario internacional, donde no solo se exhibe un retroceso en el volumen exportado sino también en los precios de buena parte de las materias primas que exporta la región.

El futuro: una de cal y una de arena.

¿La incipiente firma de la Fase 1 del acuerdo comercial entre Estados Unidos y China que apaciguará la incertidumbre servirá para impulsar el comercio mundial? Si bien implica una “tregua comercial” y se mantendrán algunos aranceles en el intercambio bilateral, las mayores compras de China deberían generar un efecto derrame positivo a nivel global.

Otra de las cuestiones subyacentes al análisis se centraen el futuro de la economía brasileña, ya que en las últimas semanas el Banco Central de Brasil elevó la perspectiva de crecimiento para 2020 al situarla en 2,4% —sustancialmente mayor a lo esperado para 2019— desde el 2,32% proyectado previamente. ¿Será esta mayor expansión impulsada por el mercado interno más el externo, o será netamente interno? Acá no se plantea la posibilidad de sostenimiento vía exportaciones puesto que el contexto internacional no luce propicio, por el momento, para garantizar una tasa de crecimiento como la proyectada por la autoridad monetaria del país en base al comercio exterior.

En línea con lo expuesto anteriormente, es de esperar que, si a nuestro principal socio comercial le va bien, eso repercutirá favorablemente sobre nuestro país al incrementar la demanda por importaciones. No obstante, esto resulta incierto y se debe estar expectante a la evolución del comercio y a la marcha del contexto internacional.

A la luz de los recientes acontecimientos mundiales, tales como la firma del acuerdo Estados Unidos-China, la salida del Reino Unido de Gran Bretaña de la Unión Europea —que disminuirán el escepticismo que imperó en los últimos dos años a escala mundial—, y el crecimiento de la economía más importante de Sudamérica, es de esperar una recuperación en los flujos comerciales internacionales. Ante una globalización que luce como irreversible, los eventos internacionales impactarán para bien o para mal en el desempeño económico del país vecino y de la región. Por el momento, el terreno ganado en el último mes por la menor incertidumbre comercial parece estar comido por un nuevo evento a escala mundial: el Coronavirus.