Luego de las movilizaciones estudiantiles, que se fueron expandiendo y radicalizando en otros sectores de la población, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, tomó una drástica decisión.


Las protestas comenzaron luego del aumento del boleto estudiantil, por lo que los estudiantes se radicalizaron, derivando en disturbios e incidentes violentos que motivaron al presidente a declarar estado de emergencia en Santiago.


Para entender los sucesos, es necesario saber que el boleto subió 30 pesos, por lo que el valor llegó a 1.22 dólares, equivalentes a aproximadamente 70 pesos argentinos. Debido a esto, una gran masa de estudiantes secundarios y universitarios, tomaron la decisión de pasar a tomar el subte levantando la barra de paso. Estos tumultos se llevaron durante días, forjando un deterioro en el mobiliario.


En cuanto al gobierno, invocó una ley de Seguridad de Estado, que regula los delitos contra la seguridad interior del país y que endurece las penas para aquellos que resulten culpables de los desórdenes y disturbios.
Este viernes,protesta callejera se radicalizó en algunos puntos de la ciudad y grupos violentos tomaron el protagonismo con enfrentamientos directos con los Carabineros, barricadas, saqueos en comercios, la quema y destrozo de varias estaciones de metro, de autobuses y de mobiliario urbano, e incluso incendiando la sede de la eléctrica Enel.


A causa de esto, Sebastián Piñera, en la madrugada del sábado, decretó el estado de emergencia para gran parte de Santiago de Chile, lo que supone confiar a un mando militar la seguridad de la zona e implica una restricción la libertad de locomoción y reunión por un plazo 15 días.